Dios y el Hombre












Introducción: Buenos días, mi nombre es… Estoy aquí por que tengo un mensaje importante para ustedes; preguntaran ¿Por qué es importante? Lo es por que tiene que ver contigo (TU) y conmigo.


En la actualidad todos buscamos cosas buenas para nuestra vida, trabajo, una buena profesión, esposa (o), etc. Pero hay dos cosas que la humanidad hoy y siempre a buscado, lo primero es la paz. Se busca paz en el hogar, el trabajo, el barrio, entre países, etc.


Pero de lo contrario en lugar de paz lo que tenemos es tensión. Hay tensión en el matrimonio, entre padres e hijos y en muchas situaciones de nuestra vida diaria.


La segunda cosa que buscamos es el amor. Todos queremos tener a alguien que realmente se interese por nosotros y nos comprenda, alguien que nunca nos abandone. Lo buscamos en las amistades, el matrimonio, el noviazgo, etc.


En lugar del amor lo que encontramos en una enorme soledad. Pueden pasar muchos años de matrimonio y sentirse una gran soledad por que nuestras necesidades no son solamente físicas sino también espirituales. La realidad es que no podemos encontrar ni paz, ni amor verdaderos.


¿A quien podremos dirigirnos para encontrar la respuesta? ¿Quién es suficiente para suplir estas necesidades? Solo hay una respuesta, Dios. Solo El es suficiente para satisfacer los deseos de nuestro corazón. Yo creo que todos podemos estar de acuerdo con esto, solo Dios puede darnos lo que verdaderamente necesitamos.


En el principio el hombre vivían con paz y amor pero un día decidió darle la espalda a su creador. Como resultado fue la muerte espiritual. Su error (pecado), como una gran barrera se levanto entre Dios y el hombre. Así como nuestros primeros padres, nosotros también hemos seguido nuestro propio camino y nuestro pecado nos separa de Dios.

La Biblia dice: “Todos nosotros… (Isaías 53:6)” “Vuestras iniquidades han hecho división… (Isaías 59:2) Por eso todos moriremos por que la paga del pecado es la muerte (Romanos 6:23a)


Morir sin el perdón de Dios significa estar separados eternamente de El. Por todo el

mundo la gente intenta llegar a Dios de diferentes maneras; algunos intenta vivir vidas buenas, pero Dios es santo y perfecto y no permitirá que un solo pecado entre en el cielo. Otros intentan llegar a Dios por la asistencia a la iglesia; esto es bueno pero aún los hipócritas lo pueden hacer y ellos no irán al cielo. Y algunos más siguen diferentes filosofías y religiones pero aún sigue existiendo la barrera del pecado. La Biblia dice: “Por cuanto… (Romanos 3:23)” Todos somos pecadores y totalmente incapaces de salvarnos a nosotros mismos.


Dios sabía que nunca podríamos llegar a El, así que por su amor vino a nosotros. Hace casi 2000 años, El vino a la tierra y echó abajo la barrera del pecado al morir en la cruz como el sacrificio de nuestros pecados. Cristo fue más que un hombre, nació de una virgen, vivió una vida perfecta. Hizo milagros, abrió los ojos a los ciegos… calmó el mar… resucitó a los muertos… echó fuera demonios. El dijo: “El que me ha visto a mí ha visto al Padre” (Juan 14:9). “Yo y el Padre uno somos” (Juan 10:30) Jesús era 100% hombre y 100% Dios.


¿Por qué vino a nosotros? Vino con el propósito de morir por los pecados de toda la humanidad. No fueron los clavos lo que mantuvieron el la cruz sino su amor. Tenía poder para bajarse de la cruz en cualquier momento pero El sabía que no había otra manera de salvarnos; la justicia de Dios exigía el castigo de nuestro pecado y la misericordia nos dio un sustituto en la persona de Jesucristo. (Isaías 53:5) (2 Cor 5:21) La sangre de Cristo puede limpiarnos de todo pecado (1 Juan 1:7)

Cristo dijo:”Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino es por mí” (Juan 14:6).


El fue enterrado, pero al tercer día resucitó de entre los muertos y hoy esta a la diestra de Dios. Jesús dijo a sus discípulos: “Toda autoridad me es dada en el cielo y en la tierra” (Mateo 28:18)


Jesús prometió a sus discípulos que un día volver y separara a los hambres en dos grupos; no por su clase social, ni por su nacionalidad, ni siquiera por su religión, sino según su lo que hay en el corazón.

El primer grupo es que el decide mandar en su propia vida dándole la espalda a Dios y despreciando el sacrificio de Cristo por sus vidas, y así como ellos han decidido rechazar al hijo de Dios un día Dios les rechazara también.


El segundo grupo es minoría; son aquellos que deciden volverse a su creador con un corazón dispuesto y humilde. El apóstol Pablo dijo: “Si alguno esta en Cristo es una nueva criatura, las cosas viejas han pasado y todas son echas nuevas” (2 Cor 5:17).


Las personas que pertenecen al segundo grupo han echo dos cosas y tu puedes hacerlas hoy. Lo primero, debes estar dispuesto a que Dios cambie el rumbo de tu vida; en vez de seguir tu propio camino debes cambiar para empezar a andar en el camino de Dios. Jesús dijo: “A menos que se arrepientan, todos perecerán igualmente” (Lucas 13:13).


Segundo, debes confiar en Cristo como tu único y suficiente Salvador y estar dispuesto a seguirle, la Biblia dice: “En ninguno otro hay salvación…” (Hechos 4:12). Cuando hagas esto, Cristo entrara a tu vida y te dará paz y amor verdaderos. Vivirás para siempre en la presencia de Dios, la Biblia dice: “Por que de tal manera”… (Juan 3:16).


Solo a través de Jesucristo, Dios ofrece perdón de pecados y vida eterna. Si hoy deseas reconciliarte con Dios y encontrar la paz y el amor que buscas lo puedes hacer en este momento. (Invitación)